Detalle de actividad

Plou prou? Evento gastromusical

Cierto Estudio / h3o architects / Metronom

En un contexto de cambio climático marcado por sequías cada vez más frecuentes y episodios de lluvias torrenciales, la gastronomía, y la manera en que comemos, puede convertirse en una herramienta clave de transformación.

El cambio climático nos obliga a repensar la cocina no solo como placer o expresión cultural, sino también como una palanca de adaptación y de impacto en el día a día, ya que el sistema alimentario es uno de los principales contribuyentes a las emisiones, pero también uno de los ámbitos con mayor margen de cambio.

La gastronomía del futuro pasa por redefinir qué entendemos por “bueno”: dejar atrás la idea de abundancia constante y sofisticación para apostar por la resiliencia, el arraigo al territorio y la capacidad regenerativa. Esto significa priorizar alimentos que consumen poca agua, recuperar variedades tradicionales de secano y aceptar una temporalidad cada vez más inestable, con menús flexibles que se adapten a lo que ofrece la tierra en cada momento. Al mismo tiempo, es necesario incorporar prácticas culinarias que reduzcan el uso de agua y energía y combatir el desperdicio, inspirándonos en la cocina mediterránea tradicional, que nos recuerda que sostenibilidad, sabor y cultura pueden ir de la mano.

Antes de convertirse en parque, mirador o escenario urbano, Montjuïc fue una montaña productiva, modelada por bancales, viñedos y huertos de secano que alimentaban la ciudad. Vid, legumbres, olivo, almendros, higueras, cereales y pequeñas parcelas de huerta convivían con una recolección constante de hierbas silvestres mediterráneas. Eran cultivos adaptados a un territorio con poca agua, trabajados con ingenio y paciencia, pensados para resistir más que para rendir. Recuperar estos ingredientes es recuperar una manera de habitar la montaña y de entender la relación entre paisaje, alimento y ciudad.

Trabajar hoy con estos cultivos es un gesto de memoria, pero también de futuro. En un momento en que la escasez de agua y la inestabilidad climática nos obligan a replantear el sistema alimentario, mirar hacia el Montjuïc agrícola nos ofrece respuestas concretas: ingredientes de secano, variedades locales y una cocina austera pero llena de sentido. Ponerlos en el centro de este proyecto no es un ejercicio de nostalgia, sino una manera de reivindicar una gastronomía arraigada en el territorio, capaz de aprender del pasado para imaginar formas más sostenibles de cocinar y comer.

Tiberi Club y Clara Aguilar proponen un evento gastromusical inspirado en la cocina de secano de Montjuïc. Un menú basado en legumbres, hierbas y productos de baja huella hídrica, cocinados con sabiduría tradicional, acompañado de un paisaje sonoro que invita a compartir, escuchar y repensar cómo comemos en tiempos de cambio climático.

Mapa

Gratuito Actividad completa

La actividad está completa y la lista de espera ya está cerrada.